La GAE se refiere a un conjunto de procesos y prácticas orientados a garantizar el funcionamiento eficiente, seguro y sostenible de los equipos que forman parte de la operación.
Este tipo de gestión es crucial, ya que las empresas requieren sistemas energéticos robustos, concepto (n+1), que permitan mantener las variables de control deseadas en el tiempo, aumentar la eficiencia operativa, disminuyendo los costos, y evitar interrupciones a los procesos (en las escalas de demandas mínimas, medias y máximas).
En resumen, la gestión de activos energéticos tiene como objetivo maximizar la disponibilidad, minimizar costos operativos y garantizar un suministro constante de las energías, en condiciones óptimas. ¡Es un proceso clave para la eficiencia y sostenibilidad del negocio!